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Traductor jurado de francés: una figura necesaria

En nuestro sector, el traductor jurado de francés es un profesional tan habitual como necesario. Como veremos en las siguientes líneas, es uno de los más numerosos dentro del mundo de la traducción jurada. Pero conviene recordar que, por recomendación o por obligación, no se debe prescindir de él en determinadas ocasiones. Lo repasamos a continuación.

Traductor jurado en francés: variedad de opciones

Como decíamos, la figura del traductor jurado en francés es relativamente común en nuestro país, por varias razones. La primera porque, dentro de lo reducido del mundo de la traducción, es un nicho importante, dado que las relaciones entre España y Francia son sólidas por el hecho de tener una gran frontera en común.

Además de la relación que aporta la cercanía, entre ambos países hay lazos históricos que unen a los ciudadanos de uno y otro lado. Especial mención merece el gran éxodo de exiliados españoles que fueron acogidos en Francia tras la Guerra Civil. Eso ha hecho que haya numerosos franceses de origen español que dominan nuestra lengua por utilizarla en el ámbito familiar con sus padres o abuelos españoles. Por tanto, una estupenda cantera de traductores bilingües en estos dos idiomas.

Por otro lado, muchos son los que se animan a dar este paso gracias a que el francés es un idioma con muchas posibilidades. Como ya indicábamos en un post anterior, es uno de los más importantes en la Unión Europea y se mantiene como idioma de comunicación en muchas instituciones oficiales.

Por qué no se debe prescindir de este tipo de traductor

Al igual que ocurre con el traductor jurado de inglés, al que hacíamos referencia en este post, el francés es un idioma tan conocido y cercano que nos puede llevar a engaños: una persona que lo use con relativa soltura puede sobreestimar su dominio y caer en la tentación de prescindir de un traductor oficial.

Un aspecto que puede llevar a este error es que, a priori, el español y el francés se asemejan bastante. Pero en realidad la lengua vecina es mucho más difícil y compleja de lo que parece, con sonidos, pronunciaciones e incluso letras que no se usan en castellano. Por tanto, aunque comparten una misma raíz latina, el paso del tiempo las ha alejado más de lo que podríamos creer.

Por otro lado, el francés es mucho más variado de lo que se piensa habitualmente. Sin ir más lejos, entre el francés de Francia y el de Bélgica hay evidentes diferencias. Y lo mismo ocurre con el francés del norte de África, del área subsahariana o incluso de Canadá (Québec). Una falta de unidad que es más palpable en lo que se refiere a los acentos y pronunciaciones que encontramos en los diferentes lugares del mundo francófono.

Y de manera más general, el traductor jurado de francés es imprescindible cuando a un texto legal se le quiere dar la misma naturaleza legal tras su traducción. Es decir, en ámbitos como juicios, divorcios o documentos del Registro Civil, una traducción que no sea jurada puede ser simple y llanamente papel mojado.

Si necesitas un traductor jurado de francés, ponte en contacto con Traducciones Aida, pues contamos con una amplia cartera de profesionales de este tipo.

photo credit: jypsygen des mots via photopin (license)



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