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¿Qué es un buen traductor profesional?

Cualquiera que hable un segundo idioma puede sentir la tentación de dedicarse a la traducción de textos. Sin embargo, para ser un buen traductor profesional hace falta mucho más que entender y saber comunicarse en varias lenguas. En este artículo te contamos qué requisitos básicos ha de tener tu traductor de confianza y qué aptitudes adicionales ha de poseer para poder ser considerado verdaderamente ‘bueno’ en su materia, como los que forman parte del equipo de Traducciones Aida S.L.

Requisitos imprescindibles de un buen traductor profesional

Por supuesto y como en cualquier otro ámbito técnico, un traductor profesional ha de poseer la titulación que le habilita como tal. Podemos diferenciar dos grandes niveles:

  • Titulación universitaria, que tras la última reforma europea recibe el nombre de Grado o Doble Grado en Traducción e Interpretación, aunque anteriormente estaban regladas como ‘licenciaturas’
  • Titulación especializada en un idioma concreto, generalmente otorgada por instituciones públicas o privadas de prestigio: Chartered Institute of Linguists, American Translators Association, Alliance Française, etc.
  • Título de traductor jurado: otorgado por el Ministerio de Asuntos Exteriores

Poseer alguno de estos títulos es una garantía de calidad y un reconocimiento de que su poseedor no sólo domina el idioma sino también las reglas básicas de la profesión.

El plus de un buen traductor profesional

Pero como ocurre en todas las profesiones, no solo basta con poseer el título en cuestión: ser bueno en tu materia se demuestra día a día, encargo a encargo, con pequeños detalles que marcan la diferencia.

Por ejemplo, un buen traductor profesional conoce en profundidad las dos culturas: la del texto original y la del texto final traducido. Y en ese dominio de la cultura entran aspectos tan variados como la sociedad, la religión, la geografía o los valores morales, pues solo así será capaz de entender y plasmar acentos, giros idiomáticos, segundas acepciones, contextos, etc. Viajar y estar en contacto con personas procedentes de dichos países es la mejor receta para un buen resultado en este aspecto.

Por otro lado, un buen traductor profesional ha de ser también un buen redactor: sus textos finales han de estar libres de errores ortográficos y gramaticales, lógicamente. Pero también han de estar bien estructurados y tener un correcto uso de las comas, las comillas, los guiones y otros signos de puntuación. Y en este caso, la mejor receta para lograrlo es ser, al mismo tiempo, un buen lector.

Las herramientas de apoyo son otro factor que marca la diferencia, pues ni siquiera un traductor 100% bilingüe puede permitirse el lujo de prescindir de diccionarios generales, manuales de buen uso, compendios de dudas, etc. Elegir las publicaciones de las mejores instituciones es clave en este punto: la academia oficial de un determinado idioma, lingüistas reputados, etc.

Y por último, pero no menos importante en una relación profesional, un buen traductor ha de ser serio, en todos los sentidos, pero especialmente en:

  • Respetar los plazos acordados
  • Rechazar frontalmente el plagio
  • Facturar conforme a la normativa fiscal vigente

Todo lo aquí indicado, tanto en el primer apartado como en el segundo, caracteriza a los profesionales de Traducciones Aida S.L. Si necesitas más información sobre nuestra forma de trabajar o quieres pedir presupuesto, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

photo credit: Dave Edens Magnifier 1 via photopin (license)



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