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Diferencias entre traductor jurado y no jurado

Aunque se escucha muy a menudo el término ‘traductor jurado’, no siempre se tiene claro qué diferencias hay entre traductor jurado y no jurado. En este artículo te contamos que los distingue, remarcando que en Traducciones Aída trabajamos con profesionales de ambos tipos, puesto que lo más adecuado es recurrir a uno u otro en función del encargo.

Las tres grandes diferencias entre ambos traductores

Hay dos grandes diferencias: su titulación y, como consecuencia de ello, la validez legal de sus traducciones. La suma de ambos factores deriva, lógicamente, en una tercera: su tarifa, siendo por lo general más elevada en los traductores jurados.

La formación y la titulación de un traductor jurado

Para llegar a ser traductor profesional, son varios los caminos que se pueden seguir, pero lo más habitual es contar con una titulación universitaria, normalmente en Traducción e Interpretación, Filología del idioma en que se especializa o titulaciones como Derecho, Ingeniería, Químicas, etc. Todas las especialidades son muy importantes ya que esto nos ayuda a encontrar siempre el traductor más idóneo en función del tema a traducir. Pero el traductor jurado requiere dar un paso más a ello: haber superado el examen convocado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, que lo acredita como tal en una determinada pareja de idiomas. Para presentarse a ese examen, por cierto, es suficiente con tener una titulación universitaria (Grado o Licenciatura), puesto que la competencia lingüística quedará acreditada al superar las pruebas.

La validez de los servicios de un traductor jurado

En el examen oficial de traductor jurado, una parte importante del temario está enfocada en la terminología jurídica y económica. Esto es así porque las traducciones que procesan estos profesionales tienen validez legal, de ahí la importancia de dominar este aspecto de la lengua. Y como señal de que ese documento traducido tiene validez legal,  añadirá su sello, fecha, firma y número de traductor jurado. Es algo así como una garantía de integridad y fidelidad. En cambio, un traductor profesional, si no es jurado, nunca tendrá esa facultad, ni siquiera si está especializado en jurisprudencia.

La tarifa: otra diferencia a tener en cuenta

Por último, cabe hacer mención a otra de las diferencias entre ambos traductores: la tarifa. Por cuestiones obvias relacionadas con la importancia del documento final, los traductores jurados suelen tener una tarifa más elevada. De ahí que la elección de uno u otro esté sujeta a diversos matices: si se trata de un documento oficial con valor legal, la única opción posible es el traductor jurado. Pero si el texto a traducir no es de este tipo (por ejemplo, traducciones comerciales, literarias, etc.), puede ser más interesante elegir a un traductor profesional no jurado que maneje una tarifa inferior si fuera necesario.

Sea cual sea la opción que necesites, Traducciones Aida puede conseguirte el mejor traductor en cada caso, ya sea jurado o no. Y lo haremos en cualquier idioma que imagines, con profesionales nativos.

Imagen: Pixabay



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