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Deontología de un traductor: 6 normas básicas a respetar

Todas las profesiones tienen un código deontológico, a menudo recogido por la asociación o asociaciones que aglutinan a los profesionales del sector. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con la APTIJ (Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados), que ha editado un documento con normas a seguir. En las próximas líneas recogemos algunas normas básicas en la deontología de un traductor y las completamos con otros más amplios, no limitados exclusivamente a los traductores judiciales y jurados sino que se pueden extrapolar a cualquier otro profesional del sector.

Honestidad e imparcialidad

Una premisa básica en el código deontológico de los traductores es la honestidad con el contenido a traducir. Es decir, debe transcribir un texto o un discurso con total sinceridad y fidelidad al original, sin modificar pasajes que podrían cambiar a su vez el sentido de lo que se está expresando. En el caso del ámbito judicial y legal, esto es sinónimo de imparcialidad, por ejemplo cuando se está traduciendo una declaración policial a un detenido: el traductor no puede tomar partido ni a favor ni en contra de lo declarado.

Confidencialidad

Este es un punto al que Traducciones Aida otorga gran importancia, como puedes comprobar en nuestro documento de obligada firma y cumplimiento en cada encargo. Ello implica no divulgar  el contenido de la documentación a terceros y velar para que ninguna persona no autorizada pueda tener acceso a ello.

Rigor

Un documento o una parte de él puede entrañar una dificultad especial. Y para dar solución a ese pasaje, el buen traductor debe obrar con el máximo rigor, realizando las consultas pertinentes si fuera necesario y utilizando las herramientas más adecuadas para apoyar su decisión. Por ejemplo, los diccionarios oficiales de cada idioma o el criterio de personalidades que se puedan considerar una autoridad en la materia.

Transparencia

Otro aspecto importante en la deontología de un traductor es la transparencia. Es decir, debe tener total disponibilidad para explicar una u otra decisión con respecto a un texto o a una parte del mismo. En este caso, es muy útil la introducción de comentarios en los procesadores de texto, que permiten explicar o puntualizar un determinado término o pasaje.

Puntualidad

El plazo de entrega no solo es una cuestión que marca la diferencia entre el buen y el mal servicio. También debe ser considerada una premisa en la deontología de un traductor, puesto que el deadline acordado puede estar relacionado con una fecha de vital importancia: por ejemplo, el plazo límite para la presentación de documentación en la Administración Pública. 

Formación continua

Por último, este es otro aspecto fundamental en la deontología de un traductor, como recoge el código de APTIJ pero también nuestro propio compromiso de calidad. En Traducciones Aida contamos con un Sistema de Gestión que comprueba la actualización periódica del currículum de los traductores, por ejemplo comprobando si se siguen cursos sobre nuevas tendencias en el lenguaje o cambios gramaticales en un determinado idioma. 

Estas son 6 normas básicas que debe tener siempre presente un buen traductor y que nuestra agencia exige como condiciones indispensables para la asunción de un encargo.

Imagen: Pixabay



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