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Cómo contratar una traducción: las diferentes opciones

Como en cualquier otra profesión, los traductores pueden desempeñar su trabajo bajo diferentes figuras jurídicas. Por supuesto, una parte de ellos son funcionarios públicos, pues desempeñan su labor íntegramente en el Cuerpo de traductores e intérpretes de la Administración en la que tienen su plaza. Pero si nos centramos en el sector privado, existen distintas opciones para contratar una traducción con un profesional. Y eso es precisamente lo que desarrollamos en las siguientes líneas.

Opciones para contratar a un traductor

No hace falta decir que, para disfrutar de un servicio profesional, serio y de confianza, es necesario formalizar un contrato en el que se estipulen las condiciones del trabajo. Y según sea la relación entre el cliente y el traductor, las opciones pueden ser diferentes. Principalmente, tres:

  • Contrato laboral del traductor como empleado de la empresa: esta es una de las opciones menos habituales. Es aquella en la que la compañía interesada en la traducción incluye al traductor en su plantilla de empleados. Esto solo se lo pueden permitir grandes empresas que tienen una gran necesidad de este tipo de servicios, tanto en términos de volumen como de urgencia
  • Contratar una traducción con el profesional, directamente: los traductores suelen trabajar como autónomos independientes, por lo que se puede formalizar un contrato de colaboración directa entre éste y el cliente
  • Contratar una traducción con una agencia: como veremos en el siguiente apartado, es la más habitual y también la más recomendable. La agencia de traductores se encarga de realizar una labor de intermediación, asesoramiento y seguimiento del proyecto, entre otras labores. Y eso es precisamente lo que realiza Traducciones Aida

Ventajas de contratar una traducción con una agencia

Como decíamos, contratar una traducción a través de una agencia es la elección más recomendable, en todos los sentidos. Por ejemplo, por comodidad y agilidad: si el cliente decide contratar directamente a un traductor, necesitará buscar y seleccionar por sí mismo al candidato ideal. En cambio, si se opta por una agencia, es ésta la que se encarga de elegir al profesional más adecuado en base a su perfil, sus idiomas y su capacidad para asumir el proyecto.

Por otro lado, conviene recordar que una agencia cuenta ya con la experiencia y las herramientas administrativas para llevar a cabo la ‘burocracia’ de la contratación, como por ejemplo la de contar con diferentes tipologías de contrato según el encargo. En cambio, esto puede resultar más complicado si el cliente trata directamente con el traductor, pues su trabajo es el de traducir y no tiene por qué ser un experto en temas legales y administrativos.

Por último, y no menos importante, está el aspecto de la confidencialidad. A través de una agencia como Traducciones Aida se pone especial énfasis en este punto, suponiendo un plus de confianza para el cliente. Sin embargo, al contratar directamente a un profesional, puede haber más dudas por falta de referencias sobre su seriedad. De este modo, si el contenido a traducir es sensible, la mejor opción será la de ponerse en manos de una agencia con experiencia en el sector, como Traducciones Aida.

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