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5 diferencias entre traductor e intérprete

El traductor y el intérprete tienen muchas similitudes entre sí. De hecho, algunos profesionales realizan indistintamente ambas labores cuando se lo solicita un cliente. Pero también presentan importantes diferencias, puesto que cada actividad demanda unas habilidades distintas. Por ello, en este post te contamos cinco diferencias entre traductor e intérprete, que te llevarán a contratar uno u otro según la situación.

Diferencias entre traductor e intérprete

Como bien sabrás, se emplea el término “traductor” para referirse al profesional que traslada un texto escrito de un idioma a otro. En cambio, se utiliza la palabra “intérprete” para referirse a quienes traducen un discurso oral de una lengua a otra, especialmente cuando se hace en vivo. Pero más allá de esta cuestión de base, hay otras diferencias entre traductor e intérprete. Cinco de ellas te las mostramos a continuación.

Alma de escritor frente a alma de orador

El traductor debe dominar todos los secretos de la lengua escrita, por lo que tendrá alma de escritor o de redactor. En cambio, el intérprete debe dominar todas las facetas de la lengua hablada y, por tanto, se puede decir que ha de tener alma de orador o de otros profesionales relacionados, como locutor o actor.

Lectores frente a conversadores

Retomando las comparaciones anteriores, podemos asegurar que para ser un gran escritor, hay que ser también un gran lector. Y para ser un buen orador hay que ser un buen conversador. Una y otra cualidad deberán estar muy presentes en la personalidad de un traductor y de un intérprete, respectivamente.

Sosiego frente a inmediatez

El tiempo de realización de los servicios es otra de las grandes diferencias entre traductor e intérprete. El primero dispone de mayor tiempo para realizar su trabajo y eso le exigirá una planificación a largo plazo, con el sosiego necesario para analizar bien el texto. En cambio, el intérprete debe moverse en la inmediatez que exigen los discursos en directo y que no se repiten dos veces, salvo en grabaciones.

Signos de puntuación frente a entonaciones

Conocer el verdadero sentido de lo que expresa el emisor del mensaje es a menudo la clave del buen profesional. Eso se aprecia en los pequeños detalles, que se muestran de manera distinta en un texto o en un discurso oral. El traductor deberá prestar atención a los signos de puntuación, a los juegos de palabras, etc. En cambio, el intérprete debe estar atento a las entonaciones del hablante y, en general, a la comunicación no verbal.

La tarificación

Por lo que respecta a las tarifas, cada profesional es un mundo y no necesariamente un traductor cobra más que un intérprete, y viceversa. Pero en este sentido, una de las diferencias entre traductor e intérprete es la forma de tarificar sus servicios. El traductor suele hacerlo por palabra, pudiendo añadir extras como la urgencia o el hecho de ser una traducción jurada. El intérprete, por su parte, suele tarificar por horas de servicio, y los precios suelen ser distintos según se trate de una interpretación simultánea, de enlace, etc.

Si quieres conocer más detalles sobre estos profesionales y solicitar un presupuesto de traducción y/o interpretación, no dudes en ponerte en contacto con Traducciones Aida.

Imagen: Pixabay

 



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